
En un abrir y cerrar de ojos ocurrió algo inesperado, parecía una madrugada normal, pero me llamo la atención que no había ningún tipo de alboroto, por lo general bien temprano los soldados como de rutina realizan ejercicios físicos, esa mañana no se escuchaba ni si quiera el aliento de esfuerzo, recorrí unos metros que me separaban de la ventana necesitaba saber que estaba pasando, mire en intente buscar algún tipo de explicación lógica de todo lo que contemplaba, el jardín no era mas que un conjunto de ramas y pastizales de gran altura, la gramilla cubría todo el frente, mas adelante estaba un cuarto que funcionaba como recepción, era imposible que las ruinas que alcanzaba a distinguir pertenecían a esa construcción, recorrí todas las habitaciones y parecía como si de un día para otro el tiempo paso a gran velocidad, las paredes estaban muy fisuradas y casi a punto de desplomarse, la gran escalera que llevaba al segundo piso, carecía de un par de escalones, no se como es que todavía se mantenía en pie. La vieja casona parecía que en décadas no había sido habitada.
Abandonando el lugar camino sin rumbo, hablando solo, buscando la interpretación de este engaño, me tope la borde de la esquina, levante mi cabeza mire hacia ambos lados y cruce mirando el suelo, ya en el otro lado note que estaba en el medio de una plaza, necesitaba reorganizarme, fue entonces cuando descubrí el banco donde me sentaría a descansar.
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