
Llego la hora del almuerzo, preparare algo sencillo para esperar a mi familia, era muy extraño estar haciendo algo como esto, en mucho tiempo volvía a cocinar.
Aun poseía mi habilidad para el buen gusto, pero nunca descuide lo nutritivo es una de mis reglas.
A poco de terminar, contemple mi obra maestra, muy digno de ser admirada, mi objetivo estaba realizado.
Cada cosa ya estaba en su lugar, todo minuciosamente colocado hasta el más mínimo detalle.
El golpeteo de la puerta retumbo produciendo un gran eco por todos lados, era hora de sorprender. Mi visión busco hallar un bulto en la oscuridad, pero era algo verdaderamente imposible, el viento producía un sonido estremecedor, pero mas escalofriante fue no ver nadie esperando detrás de la puerta.
Mi ritmo cardiaco aumento galopantemente, otra vez mi cabeza me estaba jugando una mala pasada, todo mis malos momentos acaban de reflejarse por mi mente, comprendí que me atormentaría por el resto de mis días, no lo podía soportar, las consecuencias no tardarían en buscar la salida a la realidad, una mano firme poso sobre mi hombro, mi cuerpo se petrifico, mis musculos dejaron de responder, sentí como milésima a milésima mis pupilas se dilataban, lentamente gire el cuello buscando su rostro.




